Día 12,583 días que suma. Gallo mira San Pablo. Instagram #BorradoDigital

En el que un gallo cerámico contempló el barrio desde una ventana precaria,
mientras dos compañeros compartían piso y la memoria se formaba sin saberlo,
bajo la promesa de un amor reanudado, un gato aún por llegar y un barrio que respiraba fútbol americano, cervezas industriales y máscaras vendidas años atrás.

Fecha: 5 de febrero de 2014 · Día que suma (fragmento visual)

Vivía en el Polígono San Pablo, en un piso viejo pero luminoso, compartido con Miguel Torres. Por entonces, todavía no había llegado Pelas, el gato que luego traería un aire distinto a la casa, el equilibrio de la fuerza para dos músicos y poetas desempleados.

El gallo de cerámica que aparece en la imagen ya estaba ahí cuando llegué; creo que incluso en la habitación misma. La ventana de esa habitación daba a El Greco, esa avenida que viene desde la estatua del Indio. Si uno seguía recto, llegaba hasta la fábrica de Cruzcampo. Hice ese paseo muchas tardes de ese invierno.

Era febrero de 2014. Las fechas son un poco borrosas, pero sé que entonces había retomado mi relación con Sandra. Estábamos juntos de nuevo. Ella venía al piso, se quedaba varios días. Recuerdo esa época con una mezcla de ternura y precariedad. Todo en la casa era básico, algo descuidado, pero al mismo tiempo nos hacía bien. A Miguel y a mí, la compañía nos sostuvo. Y la llegada de Pelas más adelante fue una pequeña bendición.

Yo solía caminar desde la Alameda hasta el barrio, cuarenta, cincuenta minutos. Disfrutaba ese trayecto. Siempre me ha gustado vivir en los barrios. San Pablo tenía eso: era obrero, amplio, respiraba comunidad. Tenía locales de ensayo —los de Iván, que aún existen—, un polideportivo donde años atrás llegué a vender máscaras en un evento de Lucha libre, incluso ahí se jugaron partidos del Mundial europeo de fútbol americano juvenil. Llegué a locutar allí los partidos para la selección española, invitado por los Sevilla Linces.

Y aunque no era una etapa brillante, sí estaba en activo. La editorial ya había publicado varios libros, y la PLACA caminaba con fuerza. Era invierno. Estábamos perfilando lo que sería la octava o novena edición del recital. Todo era frágil, pero en marcha. Y yo intentaba aprovecharlo. Como siempre, caminando.

Este proyecto está profundamente vinculado al Manifiesto vs la inmediatez ->

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